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viernes, 5 de octubre de 2012

PROYECTO de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-011-SSA3-2007, Criterios para la atención de enfermos en fase terminal a través de cuidados paliativos.


 En la historia natural de las enfermedades crónico-degenerativas, se presenta un estadio clínico denominado fase terminal, en el cual se requiere que los prestadores de servicios de atención médica lleven a cabo acciones específicas para paliar el dolor y el sufrimiento de los pacientes, con lo cual se pretende al mismo tiempo, mejorar su calidad de vida en esta difícil etapa.
Desafortunadamente para la humanidad, en el mundo, se ha registrado un aumento en el número de casos de enfermedades crónico degenerativas y, por lo tanto, nuestro país no es la excepción. Las estadísticas de mortalidad general en nuestro país, correspondientes al periodo 2000-2005, denotan que aproximadamente la tercera parte de las muertes que se registran al año, se debieron a enfermedades que cursan con una fase terminal, es decir, que con mayor frecuencia los prestadores de servicios de atención médica, tienen que hacer frente a los problemas y complicaciones de los pacientes que cursan con la fase terminal de dichas enfermedades; es en este contexto en el que los cuidados paliativos adquieren gran relevancia.

En el ámbito de la atención médica, se sabe que las enfermedades crónico-degenerativas, de las cuales, una proporción considerable corresponde a aquellas que se caracterizan por ser incurables, progresivas, invalidantes e irremediablemente fatales, se encuentran intrínseca e inevitablemente ligadas con el dolor, con el sufrimiento y el deterioro de la calidad de vida de quien las padece; sin embargo, no es únicamente el enfermo el que sufre los estragos de dichas enfermedades, familiares y personas que los rodean afectivamente, también sufren una alteración considerable en sus vidas y de alguna manera comparten y les afecta ese sufrimiento y dolor.

Una de las finalidades que persigue el derecho a la protección de la salud es la prolongación y el mejoramiento de la calidad de la vida humana. En correspondencia con lo anterior, resulta pertinente mencionar que el dolor es una de las principales y más frecuentes manifestaciones de las enfermedades, su presencia puede llevar a cualquier persona a un estado tal de sufrimiento y desesperación, que su entorno social y afectivo es confinado a un último plano, provocando con ello el deterioro de la calidad de su vida personal y, por lo tanto, de su condición como ser humano.

La elaboración de la presente Norma Oficial Mexicana, responde precisamente a la necesidad de prevenir la ocurrencia de posibles actos de crueldad hacia el paciente, estableciendo criterios de carácter ético y científico en beneficio de los pacientes, para que los cuidados paliativos en nuestro país sean proporcionados como un derecho que debe ser concedido a todo paciente que curse una enfermedad crónico-degenerativa en etapa terminal.

Asimismo, el contenido de esta Norma considera tres ámbitos fundamentales de la atención médica a través de los cuidados paliativos, a saber: el hospitalario, el ambulatorio y el domiciliario.

Es muy importante mencionar que la presente Norma, otorga un peso específico de gran relevancia al profesional de la salud, en virtud de que se pretende evitar al máximo, que los pacientes y sus familiares caigan en manos de charlatanes o defraudadores, que pretendan aprovechar las situaciones de crisis en la salud de las personas, únicamente en su beneficio personal.

Esta Norma Oficial Mexicana tiene por objeto, establecer los criterios y procedimientos mínimos que permitan otorgar, a través de equipos interdisciplinarios de salud, la aplicación de cuidados paliativos adecuados a los pacientes que cursan una enfermedad en fase terminal, que les proporcionen bienestar y una calidad de vida digna hasta el momento de su muerte, promoviendo conductas de respeto y fortalecimiento de la autonomía del paciente y su familia, previniendo posibles acciones y conductas que tengan como consecuencia el abandono o la prolongación de la agonía, así como de la aplicación de medidas que potencialmente sean susceptibles de constituirse en actos desproporcionados.

Esta Norma Oficial Mexicana es de observancia obligatoria para todos aquellos establecimientos y prestadores de servicios de atención médica de los sectores público, social y privado que de manera especifica oferten o cuenten con un área o servicio para la atención de cuidados paliativos a pacientes que cursan una enfermedad en fase terminal.

Para la correcta interpretación y aplicación de esta Norma, es necesario consultar las normas oficiales mexicanas siguientes:

v  Norma Oficial Mexicana NOM-168-SSA1-1998, Del expediente clínico.

v  Norma Oficial Mexicana NOM-178-SSA1-1998, Que establece lo requisitos mínimos de infraestructura y equipamiento de establecimientos para la atención médica de los pacientes ambulatorios.

v  Norma Oficial Mexicana NOM-197-SSA1-2000, Que establece los requisitos mínimos de infraestructura y equipamiento de hospitales generales y consultorios de atención médica especializada.

v  Norma Oficial Mexicana NOM-206-SSA1-2002, Regulación de los servicios de salud. Que establece los criterios de funcionamiento y atención en los servicios de urgencias de los establecimientos de atención médica.

Para los efectos de esta Norma Oficial Mexicana se entiende por:

Calidad de vida: a las condiciones físicas, psicológicas y sociales concretas, que permiten al paciente en fase terminal actuar de acuerdo a sus objetivos, expectativas y creencias, en el contexto de sus relaciones familiares y sociales.

Claudicación familiar: a los desajustes en la adaptación de la familia a la condición del enfermo, originados por la aparición de nuevos síntomas o la reaparición de alguno(s) de ellos, que provocan angustia, depresión y que llevan al abandono del cuidado del paciente.

Cuidados paliativos: al cuidado activo e integral que, de manera específica, se proporciona a pacientes que cursan la fase terminal de una enfermedad y que se orientan a mantener o incrementar la calidad de vida del paciente en los ámbitos individual, familiar y social; en su caso, con el apoyo y participación de un equipo interdisciplinario.

Ensañamiento u obstinación terapéutica: a todo tratamiento del que nadie puede esperar ningún tipo de beneficio para el paciente, que en determinadas circunstancias se puede constituir en posibles acciones y conductas que tengan como consecuencia prolongar la agonía y no la vida.

Paciente terminal: a todo paciente en fase terminal de una enfermedad avanzada, progresiva e incurable, con síntomas intensos, múltiples, multifactoriales y cambiantes, sin posibilidad de reaccionar positivamente a un tratamiento curativo; con amplias posibilidades de que su muerte sobrevenga a causa de ese padecimiento.

Plan terapéutico: Conjunto de medidas terapéuticas programadas bajo la prescripción e indicación del médico tratante, dirigidas a proporcionar los cuidados paliativos.

Generalidades

Los cuidados paliativos se deben proporcionar con absoluto apego a los principios científicos y éticos que orientan la práctica médica, evitando en todo momento incurrir en acciones extraordinarias o desproporcionadas.

Los profesionales, técnicos y auxiliares de las diversas disciplinas de la salud que proporcionen cuidados paliativos, deberán poseer los conocimientos necesarios y la capacitación técnica idónea, acordes con el ámbito de su competencia.

El médico tratante deberá recomendar al paciente y su familia, tutor o representante legal, la participación de profesionales o técnicos en otras disciplinas que puedan coadyuvar al otorgamiento adecuado de cuidados paliativos al paciente.

Únicamente los médicos especialistas estarán facultados para indicar y prescribir medicamentos y tratamientos especializados de pacientes terminales en donde el tratamiento convencional no haya sido efectivo, durante la administración de los cuidados paliativos.

Los establecimientos para la atención médica que proporcionen cuidados paliativos de carácter ambulatorio u hospitalario, deberán contar con los recursos humanos y materiales suficientes e idóneos para el control del dolor y los síntomas asociados que generen un deterioro en la calidad de vida del paciente.

El médico tratante, será el responsable de indicar o prescribir un plan terapéutico, el cual deberá ser explicado en forma comprensible y suficiente al paciente, familiar, tutor o representante legal.

Durante la explicación del plan terapéutico, el médico tratante deberá informar al paciente, en su caso, familiar, tutor o representante legal, el beneficio con la aplicación de los cuidados paliativos sobre la condición terminal de la enfermedad, así como respecto del manejo de los signos y síntomas.

Sin menoscabo de lo que al respecto dispongan otros ordenamientos jurídico-sanitarios, para poder iniciar la aplicación del plan terapéutico de cuidados paliativos indicado o prescrito por el médico tratante, se deberá recabar en un documento escrito, el consentimiento bajo información específico.

En el documento que contenga el consentimiento bajo información, se deberá destacar y enfatizar el compromiso expreso del personal de salud de que no se causará mayor sufrimiento al paciente, lo cual le será debidamente explicado o en su caso a su familiar, tutor o representante legal.

Sin menoscabo de lo que al respecto dispongan otros ordenamientos jurídico-sanitarios, todas las acciones de cuidados paliativos que realice el personal de salud, deberán estar relacionadas con el plan terapéutico y deberán ser registradas, incorporadas y, en su caso, documentadas por éste en el expediente clínico del paciente.

El médico tratante deberá tomar en cuenta para establecer el plan terapéutico, previo consentimiento del paciente, en su caso, familiar, tutor o representante legal, las siguientes consideraciones:

v  Credo o religión y costumbres particulares del paciente.

v  Información acerca de las personas que se ocupan u ocuparán de su cuidado.

v  Información socio-económica.

v  Características de su vivienda.

v  Roles familiares, dinámica y tipo de comunicación al interior de la familia.

v  Otros de carácter personal que complementen la información necesaria para el diseño del plan terapéutico y, por lo tanto, para mejorar la atención del paciente.

Los responsables de los establecimientos, áreas o servicios en los que se otorguen cuidados paliativos, deberán elaborar y desarrollar un programa anual de capacitación y actualización del personal profesional, técnico y auxiliar de la salud, que coadyuven en la atención de los pacientes terminales, sobre los criterios para la aplicación de cuidados paliativos, reforzando especialmente los aspectos relacionados con los derechos y el trato digno del paciente y de sus familiares.

Los responsables de los establecimientos, áreas o servicios en los que se otorguen cuidados paliativos, deberán promover entre la población los principios éticos de la atención médica proporcionada a través de cuidados paliativos, así como la formación de grupos de apoyo psicológico y tanatológico, a fin de obtener la colaboración de las comunidades en la atención de los pacientes y evitar y manejar la claudicación familiar.

De la prescripción y otorgamiento de cuidados paliativos

En toda persona que curse una enfermedad en fase terminal, existirá a su favor la presunción del médico tratante, de que requiere cuidados paliativos.

El médico tratante deberá promover, que el paciente reciba los cuidados paliativos en su domicilio, con excepción de aquellos casos en que, por las condiciones del paciente, se requieran atención y cuidados hospitalarios.

El médico tratante deberá evitar que se incurra en acciones y conductas que puedan ser consideradas como ensañamiento u obstinación terapéutica.

Los profesionales de la salud, procurarán que el paciente reciba los cuidados paliativos con un enfoque multidisciplinario e interdisciplinario, en el que no únicamente participe personal del área de la salud, sino que también otras personas, ajenas al ámbito de la salud, que apoyen con la instrumentación de acciones dirigidas a mejorar la calidad de viday que coadyuven en la aplicación del plan terapéutico establecido por el médico tratante.

Es responsabilidad del médico tratante, identificar en su justa magnitud, valorar y atender en forma oportuna, el dolor y síntomas asociados que el paciente terminal refiera, sin importar las distintas localizaciones o grados de intensidad de los mismos, con apego a los principios científicos y éticos que orientan la práctica médica, evitando en todo momento acciones o conductas que puedan ser consideradas como ensañamiento terapéutico.

De la atención y asistencia domiciliaria

El domicilio del enfermo, debe ser considerado como el sitio más adecuado para el otorgamiento de los cuidados paliativos, con excepción de los casos señalados en el numeral 9.1. de la presente Norma.

El médico tratante del establecimiento, área o servicio, deberá aplicar protocolos de tratamiento para brindar cuidados paliativos generales y específicos, en su caso, determinar aquellos que puedan ser aplicados por los familiares en su domicilio, para el manejo del dolor y los principales síntomas que aquejan a los pacientes, los cuales deberán contener las indicaciones básicas para detectar situaciones que ameriten que el paciente sea trasladado al servicio de urgencias de una unidad hospitalaria.

Con la finalidad de evitar desplazamientos innecesarios del paciente a establecimientos para la atención médica hospitalaria, éste, en su caso, sus familiares, tutor o representante legal, tendrán derecho a recibir información e instrucciones precisas por escrito, así como capacitación respecto de:

Los cuidados generales y propios de la condición del paciente, signos y síntomas que de acuerdo a la enfermedad, es probable que se presenten.

Los fármacos y esquemas terapéuticos a ministrar;

Los números telefónicos para recibir apoyo y asesoría ante una crisis.

El médico tratante será responsable de explicar detalladamente las causas de los principales síntomas que se prevé pueda presentarse, en términos que el paciente y sus familiares puedan comprender y asociar con medidas terapéuticas estandarizadas.

De la atención ambulatoria

La atención ambulatoria tiene como objetivo principal, que el paciente terminal y sus familiares, reciban atención, soporte y apoyo necesarios, para solventar las crisis que pudieran

En las consultas de control y seguimiento, programadas o no, se evaluará la terapéutica prescrita, con la finalidad de realizar oportunamente los ajustes que resulten necesarios para control de los síntomas inesperados y los efectos secundarios de los fármacos prescritos.

De la atención hospitalaria

Los criterios que los prestadores de servicios de atención médica deben observar para el internamiento de pacientes que van a recibir cuidados paliativos, son los siguientes:

Cuando exista una complicación reversible que amerite hospitalización para su tratamiento.

Pacientes con enfermedades progresivas con dolor o síntomas físicos o psicológicos severos, no controlables con las medidas establecidas para los cuidados ambulatorios o en el domicilio del paciente.

Cuando sea necesaria la prevención o tratamiento de crisis de claudicación familiar, que pudiera poner en riesgo la eficacia de los cuidados paliativos.

Cuando el régimen terapéutico se ha tornado complejo y la familia no pueda suministrar la medicación o las acciones terapéuticas de forma conveniente.

En los establecimientos de atención médica para el internamiento de pacientes, en los que se pongan a disposición del público la atención médica a través de cuidados paliativos, se deberá contar con áreas o servicios para la evaluación y atención médica especializada en procedimientos intervencionistas para el control del dolor y síntomas asociados, independientemente de la denominación del área o servicio destinado para tal fin.

El personal técnico y auxiliar de una unidad médica hospitalaria, deberá apoyar al personal médico, a fin de contribuir en la capacitación y sensibilización del paciente y familiares, sobre temas de alimentación, higiene, cuidados directos del enfermo, cambios posturales, manejo de escaras, ministración de fármacos, manejo de crisis, orientación sobre comunicación con el enfermo y, en general; difundiendo diferentes métodos en beneficio del paciente.

Urgencias en cuidados paliativos

Los establecimientos de atención médica hospitalaria que proporcionen cuidados paliativos, deberán contar con servicios de urgencias equipados y preparados para la atención del paciente que requiera de este tipo de servicios, así como con las características mínimas que establece la NOM-206-SSA1-2002.

Los médicos que presten servicios de urgencias, deberán tener acceso permanente al expediente clínico del paciente que recibe atención en su domicilio, con la finalidad de llevar a cabo el seguimiento del caso y las anotaciones pertinentes en el mismo.

En el servicio de urgencias, se deberá interrogar al paciente, familiar o representante legal a fin de que proporcione, si fuera el caso, los datos de los profesionales de la salud que requieran ser interconsultados o cuya intervención en la atención del paciente en estado de crisis pudiera resultar pertinente, en virtud de que la complejidad del caso, rebase la capacidad resolutiva de los prestadores de servicios de atención médica que en ese momento se encuentran en el establecimiento.

Esta Norma Oficial Mexicana no tiene concordancia con ninguna Norma Internacional.

 

Derecho a morir con dignidad


El hospital es el lugar común entre la vida y la muerte por lo general se nace en uno y en algunos casos es ahí donde también se perece. Por lo cual podría decirse que quienes laboran en un hospital se hacen propietarios de la vida o la muerte haciendo que el morir no se más que un propio proceso de la vida, en que se llega al final de las funciones vitales y el hecho de que recaiga la responsabilidad en otras personas ajenas al afectado, no excluye al paciente de decidir y participar en el proceso de muerte.

 El paciente tiene derecho a morir en condiciones dignas, rodeado de sus seres queridos y decidir de su muerte con autonomía. Pero en el caso particular de México, la legislación va rezagada sobre las decisiones del moribundo, volviendo a sus ojos a la eutanasia (buena muerte) como un tema tabú. No se ejerce solo mediante un testamento pero solo las decisiones después de la muerte más no sobre su proceso de muerte.
 
Pero en realidad lo que se opone al avance de la práctica del bien morir,  es: la religión y la cuestión legal. En religión   considera que él único ser que tiene control de la vida y muerte de una persona es Dios, y que los humanos no somos nadie para decidir, además de considerarse pecado al atentar contra el mandamiento de “¡No mataras!”; Por otro lado tenemos a la Ley, que de acuerdo al articulo 14, párrafo segundo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, nos dice:
 
“Nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad o se sus propiedades, posesiones o derechos sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes establecidas con anterioridad al hecho”.
 
O esta  el articulo del Código Penal que señala: “Comete el delito de homicidio el que priva de la vida a otro” y podemos seguir con el articulo 312 de este mismo código “el que prestare auxilio o indujere a otro para que se suicide será castigado con pena de 1 a 5 años de prisión; si la prestare hasta el punto de ejecutar él mismo la muerte, la prisión será  de 4 a 12 años”.
 
Y entonces  si es mal visto por las dos mas grandes leyes que existen en nuestro país, como lo es la de Dios y la de los hombres, que hacer cuando se  esta en una situación en al que la salud es irrecuperable, en la que la vida depende  de maquinas para que hagan lo que nuestro cuerpo no puede hacer,  de que un medicamentó auxilie para las funciones y para estar en vida sin realmente estar.
 
Solo entonces es en este caso cuando el paciente o el familiar responsable de este, puede solicitar el medico que deje de aplicarse o suspender  el tratamiento que solo tiene la utilidad de prolongar la “vida”, para esto el Doctor seguirá su protocolo tratando de convencer que no es la mejor decisión, pero si se esta seguro de que es lo que realmente quiere, debe mostrarse firme en la negación de la prestación de servicios de este tipo así como aceptar que deslinde de responsabilidad a  terceros como es su medico o personal de enfermería y demás auxiliares.
 
Se tienen derecho a recibir la información claramente explicada de las posibilidades reales de recuperar potencialmente su salud o al de su familiar, así como los beneficios del tratamiento y los costos de este mismo. Además es necesario que lo comente con una persona que  sea su más allegada y de confianza para que así mismo pueda  hacer cumplir con su voluntad, en caso de no poder cumplirlo  por su estado. Así como  es recomendable dejar instrucciones por escrito de considerarlo necesario, para que orientar sobre su decisión una vez que se pudiera presentar  un momento critico como  la  muerte potencial.
 
Bibliografia:
(López, 2000)Los derechos del paciente. México, D.F. Trillas.Pg120-123.
 En conclusion personal considero que al final no importa lo que digan los demás, solo lo que uno decida sobre su propio ser, ya sea lo mejor o lo que no lo parece a los ojos de la sociedad. El beneficiado será el mismo usuario y su familia así mismo como los afectados  serán estos mismos, por lo cual siempre es bueno  tener una comunicación abierta, para que puedan conocer sus razones y comprendan que en realidad  solo a uno mismo le compete elegir si  es lo mejor  Morir con dignidad.
 
 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Los derechos del paciente

Buenas Bloggler´s, ¿tiempo sin  leernos? El día, tarde o noche de hoy les traigo una recomendación  básica que seria bueno tenerla en cuenta, el libro de los derechos del paciente de Xavier A. López de la Peña de la Editorial Trillas y no es por hacer propaganda ni mucho menos, bueno quizá si lo sea pero solo lo necesario.
Cubierta delanteraEste libro no es de un grosor muy  extenso cuenta con 171 paginas, divido en 25 capítulos en su mayoría compuesto por puros derechos, los cuales los que trabajamos en el área de la salud  deberíamos saber por aquello de  la ética y el protocolo. Y ya que suele pasar que lo olvidemos por “x” o “y” razón, no esta de más que los usuarios como: los pacientes y sus familiares, tengan una idea de que también tiene derechos, los cuales pueden y deben exigir al personal que presta sus servicios.

Este libro fue publicado en el 2000 por al editorial Trillas en la ciudad de México, D.f. Por lo cual las referencias que  menciona a lo largo de sus capítulos sobre la legislación en tema de derechos asociados a la salud, son en base a leyes mexicanas  contenidas en  la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, o normas Oficiales publicadas en el Diario oficial de la federación, no solo en base ala declaración de los derechos humanos.
Son normas de base moral mas que jurídico, ya que enfermar todos estamos predispuestos a hacerlo, este libro esta inspirado en hechos reales de la sociedad actual con una finalidad de mejorar la relación medico-paciente aun mas cuando la vida esta de por medio.
Entre su contenido cuenta con:
j        Antecedentes histórico-legales.
j        Derecho a la protección de la salud.
j        Derecho a la atención profesional y ética.
j        Derecho a la verdad.
j        Derecho a la atención de urgencia.
j        Derecho al secreto profesional.
j        Derecho al trato igualitario.
j        Derecho a consentir informada mente.
j        Derecho a la atención en privado y a la seguridad.
j        Derecho a quejarse.
j        Derecho a conocer a su medico.
j        Derecho al respeto a sus convicciones religiosas.
j        Derecho a la información de su expediente médico.
j        Derecho a no ser estudiado sin su consentimiento.
j        Derecho al pago justo por servicios.
j        Derecho a conocer la estructura y organización hospitalarias.
j        Derecho a hablar.
j        Derecho a morir con dignidad.
j         Derecho a participar en programas de salud.
j        Derecho del paciente con VIH o SIDA.
j        Derecho del niño enfermo
j        Derechos de la mujer embarazada.
j        Derechos del enfermo mental e impedidas.
j        Derecho a una medicina defensiva.
Como verán son muy pocos derechos los que aborda comparado con los existentes en Normas Oficiales, pero son de los principales sin duda alguna hacen de estes un buen libro que no deberia faltar en al colección de un profesional  y demás usuarios de los servicios médicos. Porque el estar informados  nos da una valiosa arma como lo es le conocimiento, todo por crecer juntos por el bienestar general de la sociedad.

Bibliografía

 (López, 2000)Los derechos del paciente. México, D.F. Trillas.